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LA DANZA EN EL CORAZON DE LA ESMERALDA
Poema XVII

Collares de jade estoy fabricando.
Esmeraldas estoy ensartando
sobre el cuello del tiempo.
Por eso puedo caminar
la región de las sombras y sus bultos.
Doce veces he visto el rostro
de la pintadora de mundos,
doce veces atravesé su espacio,
asombrando con mi audacia
la Mansión de los sin cuerpo.
Así pude tocarlos
con la alegría de mi canto.
Así los hice brillar sobre el paisaje.
Soy tu Jaguar, tu Guacamaya azul luciente,
desplayándote voy sobre las cosas,
regándote estoy de un sitio al otro,
sembrándote a lo largo del pensar
porque eres paridora semilla de ti misma
que engalana la tierra
como perfumado fruto de cacao.
En cuerpo de mujer,
soy tu flor de maíz,
el hilo medular donde te mueves,
el baúl donde a ratos guardas
tu cadencia.
Doce veces he sido el reflejo de tus pasos,
orilla recogedora de tus ojos,
ondulación de los anillos de tus vértebras.
Doce veces he sido tu penacho
de plumas de colibrí,
el traje con el cual bailas
en la sagrada ciudad de Teotihuacan.
Doce veces he sido la tela fina
con la cual cubres tu cuerpo.
Doce veces he sido el manto precioso
sobre el ritual movimiento de tu cintura,
orquestación para la musical dureza de su línea
cuando te estrenas en el baile
sobre la estera de los siglos
donde descansan y hablan
los Huesos de mis Ancestros.
Ahora por eso soy tu testigo,
tu pájaro sonaja,
el punto de tu corazón,
que marca sin esfuerzo
los destinos.
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