LOS DÍAS QUE AHORA TENGO POEMA I
Dentro de mí se destruyeron inmensas ciudades en mi furia de conquista, ahora habito un espacio donde continuamente me modifico, pienso en lo que hasta aquí me ha traído y ya no es mi historia. La mujer o la energía en que estoy moviéndome ha vivido entre otros labios sorbiendo multitud de humedades al espacio, sintiendo entre mis huesos su látigo de miel cambiando paradigmas apartando de mis ojos todo lo que pudiese arrebatarme la visón. Ellas, las que se han alimentado mi cuerpo, me devolvieron a mi salvajismo, desenterraron mi nota discordante ésa, que no me permite utilizar el cansancio en su forma más sutil, cansancio, que te envuelve y te dice que eres feliz, que estas acompañada, que tienes cómplice para enmudecer o acatar, que todo anda bien porque es igual al día de ayer y al año anterior y que tú como los demás vas de la mano de alguien pero no de la tuya, que tú como los demás describes el horizonte según lo ves pero nunca según lo que en verdad sabes del horizonte, que tú como los demás vives fuera de la peligrosa energía del amor porque si la miras, si decides unirte al torrente de su poderío ningún segundo sería igual al otro, ni habría expectativas y te hundirías en las zonas donde la tierra todavía canta y nubes o silencios son leyendas como son leyendas los pájaros o las arenas que alguna vez fueron llamadas mares.
|
|
|